Fondos indexados

Fondo indexado o ETF: la diferencia que pesa es la fiscal

Papá Financiero1 min de lectura

Los fondos indexados y los ETF replican el mismo tipo de índices, con comisiones igual de bajas, así que si solo comparas el coste verás pocas diferencias. La que de verdad inclina la balanza, al menos en España, es fiscal. En un fondo de inversión puedes traspasar el dinero a otro fondo, cambiar de gestora o de índice, sin que ese movimiento genere impuestos; solo tributas cuando reembolsas y el dinero llega a tu cuenta corriente. Con un ETF, cualquier venta es un hecho imponible, aunque la vendas para comprar otro ETF.

Eso tiene más peso de lo que parece. Mientras no reembolsas, las plusvalías siguen creciendo sin que Hacienda se lleve su parte, y esa diferencia fiscal se va capitalizando durante años. Con un horizonte de décadas y la posibilidad de querer cambiar de producto en algún momento (porque aparezca uno más barato o porque quieras recortar un poco de riesgo), me da una flexibilidad que valoro bastante.

A favor de los ETF hay una negociación en tiempo real, como si fueran acciones, y en muchos casos costes algo más bajos. Esa inmediatez no me sirve de mucho cuando aporto cada mes y no miro el precio, y las aportaciones periódicas automáticas son más cómodas en fondos. Por eso mi cartera está hecha de fondos indexados y no de ETF, y si mañana empezara de cero haría lo mismo.

Dos advertencias, para que el argumento no se quede en un eslogan. La primera, que la fiscalidad cambia, y que lo que escribo hoy puede estar desactualizado cuando lo leas, así que merece la pena comprobarlo en la Agencia Tributaria. La segunda, que si no prevés mover nunca tu dinero entre productos, la ventaja del fondo se reduce bastante y quizá te compense el ETF más barato.

No es recomendación de inversión.

¿Has contado ya cuántas veces cambiarías de producto en veinte años?

También te puede interesar

Volver a artículos